miércoles, 25 de febrero de 2015

Perros y gatos.

Durante unos meses estuve yendo a una finca de caballos. Fue en el tiempo en el que obvié mis estudios y dejé aquellos libros para acercarme a otros que me enseñaron bastante más que los obligatorios. En aquel lugar siempre había, aparte de caballos, un gato y un perro. Y siempre se alternaban silencios con persecuciones. Cada día sin importar la hora veías al gato correr y unos metros detrás al chucho con sus andares patizambos y la lengua arrastrando por kilómetros. La escena era tan evidente que había días que la veía como si mirase a algún rincón vacío. 
Pero un día, el gato se despistó. Y allí estaba yo para presenciar la escena. El gato, iluso de él, se creía tranquilo bebiendo de algún charco, o yo que sé de dónde bebía, y el perro, aún más sigiloso que él, olvidó su peculiar torpeza para caminar con paso firme y seguro hasta a unos escasos centímetros de él. Cuando ya el aliento chocó con su nuca, el gato dejó de beber para girar su cabeza y mantener la mirada con su fiel, y no mejor amigo, perseguidor. Pensé, ya está, lo mata. Pero no. Se quedaron mirando por unos segundos hasta que el gato inició una nueva carrera y el perro incluso se permitió dejarle una ventaja de algunos segundos para volver a iniciar una nueva persecución. 

Siempre he pensado que tras esto se esconde algo bastante tocho. 

jueves, 5 de febrero de 2015

Space monkey.

"El primer jabón surgió de cenizas de héroes, como el primer mono que fue al espacio. [...] Como un mono a punto de ser mandado al espacio. Listo para sacrificarse por un bien mayor".



Pasan los años y seguimos siendo aquellos monos. Aquellos primates trajeados con la mirada de terror. Del no saber qué está pasando. Quizás todo se nos vino grande. Siempre pensé que odiaba esta idea por percibirla en otros, pero no pensé que realmente era uno de ellos. Tardé años en verla. Jamás podré alcanzar mi bien mayor pero aún así hay un lanzamiento cada día. Si te dabas la hostia, te jodías. "¿Por qué solo quiero lo que no tengo?". Simplemente estar contemplando la ciudad tras mi ventana es motivo suficiente para desearla. Cada recuerdo. Cada rincón. Cada futuro recuerdo, Y bueno, contigo.

martes, 3 de febrero de 2015

Unreachable.

 —La acabo de ver.
 —No puede ser. ¿Coincidencia?
 —Sí.

Llamadlo como queráis pero yo sé que no hay nada al azar. Ha sido la segunda vez. Hubo una primera en la que aún no nos habíamos puesto nombre, en la que aún éramos prácticamente unos desconocidos. Las calles se estrecharon para desembocarnos en el mismo cruce. Y eran cientos las voces que por todas partes coreaban un unísono adelante. Pero desde entonces no hubo más. No hubo más encuentros fortuitos. 

 —¿Dónde?
 —No importa. Lo único que importa es que arrastraba un fardo con sus brazos, dejando un surco sobre la calzada.
 —¿Qué? ¿Y antes no?
 —No.
 —Joder, es idéntico al tuyo.