domingo, 23 de agosto de 2015

Sangre y semen Pt.1

Por aquel entonces yo solía mear sangre. 
 —Joder, pero qué es esto.
Una y otra vez hasta que te acostumbrabas. Pensaba en esa mierda casi cada día. Sabía que acabaría así pero no tan pronto. Nunca piensas que nada sea tan pronto hasta que lo tiras por la cadena. Y también al correrme.
 —Lo siento, no sé qué esto.
 —¡Dios joder, es asqueroso!
 —Es la primera vez. Supongo que tendría que ir a un médico.
 —Sabe fatal.
Una vez que ves su culo con una mezcla de sangre y semen te vienes un poco abajo pero todavía no es mi momento. 

Una noche estaba ciego en un bar del centro. Siempre se me ocurrían las mejores cosas para escribir borracho. Y como es lógico, no estaba para escribir nada en esos momentos; bastante tenía con atinar al váter. Aquella noche la polla me dolía más de lo habitual. Sentía que me iba a explotar. Corrí al baño, cerré como pude en aquel metro cuadrado de retrete y me la saqué. Estaba para reventar. Roja a rabiar y con un calor intenso en la punta. 
 —Dios, necesito mear este fuego. 
De mi rabo salió un demonio de unos 12 centímetros.
 —¿Tú quién coño eres?
 —Cállate y paga las birras. Vámonos a otro bar. Este apesta.
Solía pagar con billetes. Seguía teniendo esa suerte. El duendecillo rojo oriundo de mi nabo ahora estaba en mi bolsillo. Supongo que era mejor estar ahí. 

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