lunes, 2 de marzo de 2015

Y eso es todo.

Simplemente aprendes a conformarte.
Hace algunos años creía que estaría en el peor momento que fuese a pasar. Tenía decenas de preguntas sin responder y solo salían más y más. Claro, llegas a un momento en el que piensas que todo es una mierda. Existencialismo y bla bla bla.  Nunca llegas a superar ninguna. Simplemente aprendes a conformarte. A comprender que todo son dos círculos. Lo que hoy está bien, mañana estará mal. Y al revés. Por siempre. ¿Es una mierda? Lo es. ¿Tiene solución? A medias. Cuanto antes aprendes a vivir con esto mejor. ¿Te pensabas que el final de tu adolescencia sería algún tipo de final a todas esas cosas? Olvídate, ahora empieza lo bueno.

A no saber dónde estás. A no saber qué pasará mañana. A la continua pregunta de si lo que estás haciendo ahora serás capaz de recordarlo en un futuro con una sonrisa. A sentir que el tiempo se escapa entre muertos. A pensar que estás en un continuo descanso. Sin hacer absolutamente nada. A pensar que sí, quizás hubo un tiempo en el que hacías cosas y te sentías vivo por ellas y era en ese tiempo cuando pensabas "joder sí, esto lo voy a recordar con una sonrisa", y ¿ahora qué? ¿Vas a recordar esto con una sonrisa? 

Es al final cuando no recordaremos lo malo y tan solo nos quedaremos con los momentos que repetiríamos una y otra vez. Para romper los círculos. Las preguntas van a seguir ahí. Las respuestas jamás vendrán. Pero bueno, realmente ¿a quién le importan? ¿Por qué íbamos a tener que controlarlo todo para ser felices? Tan solo somos colonos del siglo XXI. En un centenar de años tan solo seremos los que habitaron en los felices años veinte a ojos de miles de libros de historia. Y tú aquí comiéndote la cabeza.

Y eso, es todo. 

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